7. marzo 2026
Cuando llega la primavera: por qué nuestro estado de ánimo también cambia
Cada año, cuando termina el invierno y comienza la primavera, muchas personas notan cambios en su cuerpo y en su estado emocional. Algunas sienten más energía, más ganas de salir o de iniciar proyectos. Otras, sin embargo, experimentan más cansancio, irritabilidad o una sensación de desajuste difícil de explicar.
Aunque a veces se habla de forma coloquial de la “astenia primaveral”, lo cierto es que la ciencia sí ha observado que los cambios estacionales influyen en nuestro organismo y en nuestra mente. Nuestro cuerpo es muy sensible a la luz, a la temperatura y a los ritmos naturales del entorno.
Comprender por qué ocurre esto puede ayudarnos a normalizar lo que sentimos y adaptarnos mejor a estos cambios.
Nuestro cuerpo funciona con un reloj interno
El ser humano tiene un sistema interno que regula el sueño, la energía, el apetito y muchas funciones biológicas. Este sistema se conoce como ritmo circadiano, un ciclo de aproximadamente 24 horas que está muy influido por la luz solar.
Uno de los investigadores que más contribuyó a comprender estos procesos fue el genetista Michael W. Young, premiado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus investigaciones sobre los mecanismos que controlan los ritmos biológicos.
Cuando cambian las horas de luz, como ocurre en primavera, nuestro organismo necesita reajustarse. Ese proceso de adaptación puede provocar durante algunos días o semanas:
- sensación de cansancio
- cambios en el sueño
- irritabilidad
- menor concentración
- cambios en el apetito
No es una enfermedad, sino un periodo de adaptación biológica.
Más luz significa cambios en nuestras hormonas
La luz solar tiene un impacto directo sobre varias sustancias que regulan nuestro estado de ánimo.
Melatonina
La melatonina es una hormona relacionada con el sueño. Durante el invierno, las noches largas favorecen una mayor producción de melatonina.
Cuando llega la primavera y los días se alargan, la producción de melatonina disminuye, lo que puede alterar temporalmente el sueño o generar sensación de desajuste.
Serotonina
La luz también influye en la producción de serotonina, un neurotransmisor relacionado con el bienestar emocional.
El psiquiatra Norman E. Rosenthal estudió cómo la exposición a la luz influye en el estado de ánimo y describió el Trastorno afectivo estacional, una forma de depresión relacionada con los cambios de estación.
Aunque este trastorno se asocia sobre todo al invierno, la primavera también puede producir ajustes en el sistema emocional.
El cambio de estación también afecta a la energía
En primavera se producen varias transformaciones en el entorno:
- aumento de la temperatura
- más horas de luz
- cambios en los ritmos de actividad social
- modificaciones en los horarios
Todos estos factores obligan al organismo a adaptar su metabolismo y su nivel de activación.
Durante ese proceso algunas personas experimentan lo que se conoce popularmente como astenia primaveral, que puede incluir:
- fatiga
- somnolencia
- falta de motivación
- dolor de cabeza
- dificultad para concentrarse
Aunque puede resultar molesto, suele ser temporal y leve.
Cambios emocionales en primavera
La primavera no afecta solo al cuerpo. También puede influir en nuestra vida emocional.
Para algunas personas esta época del año se asocia con:
- expectativas de cambio
- presión por “sentirse mejor”
- comparación con el bienestar aparente de los demás
En consulta psicológica es frecuente escuchar frases como:
- “Debería estar más animado ahora que llega el buen tiempo”
- “Todo el mundo parece estar mejor menos yo”
Sin embargo, las emociones no siguen el calendario. Cada persona vive los cambios de estación de manera diferente.
Algunas recomendaciones para adaptarse mejor
Aunque estos cambios son normales, hay pequeñas acciones que pueden ayudar al organismo a ajustarse con mayor facilidad.
1. Mantener horarios de sueño regulares
Intentar acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora ayuda a estabilizar el ritmo circadiano.
2. Aprovechar la luz natural
Salir a caminar o pasar tiempo al aire libre durante el día favorece la regulación de los ritmos biológicos.
3. Introducir cambios de forma gradual
La llegada del buen tiempo suele traer más actividades sociales y cambios de rutina. Intentar no hacerlo todo de golpe puede facilitar la adaptación.
4. Escuchar el propio ritmo
Si el cuerpo pide más descanso durante unos días, puede ser una señal de que está ajustándose al cambio de estación.
Normalizar los cambios también es cuidarse
Los cambios de estación forman parte del funcionamiento natural del organismo. Nuestro cuerpo está constantemente adaptándose al entorno.
En la mayoría de los casos, estas variaciones en el estado de ánimo o en la energía son pasajeras y se estabilizan en pocas semanas.
Sin embargo, si los síntomas emocionales son intensos, duran mucho tiempo o interfieren con la vida diaria, puede ser útil consultar con un profesional de la salud mental.
Comprender cómo influyen los cambios estacionales en nuestro organismo nos recuerda algo importante: nuestro bienestar también está conectado con los ritmos de la naturaleza.
Referencias
- American Psychological Association (2020). Seasonal changes and mood.
- National Institute of Mental Health. Seasonal Affective Disorder.
- Norman E. Rosenthal et al. (1984). Seasonal affective disorder: a description of the syndrome and preliminary findings with light therapy.
- Michael W. Young (2017). Research on circadian rhythms.
- Lam, R. W. (2018). Seasonal Affective Disorder and Beyond.
