5. marzo 2026
“Siento que algo malo va a pasar”: qué es realmente la ansiedad
Muchas personas describen la ansiedad con frases como:
“Siento una presión en el pecho”, “No puedo dejar de pensar que algo malo va a ocurrir” o “Mi cabeza no se apaga”.
Aunque estas sensaciones pueden resultar muy incómodas, la ansiedad no es un fallo del organismo. En realidad, es una respuesta natural diseñada para protegernos.
Una alarma interna
Podemos entender la ansiedad como una especie de sistema de alarma del cuerpo. Cuando el cerebro detecta una posible amenaza, activa una serie de cambios fisiológicos que nos preparan para reaccionar.
Esta reacción fue descrita por el fisiólogo Walter Bradford Cannon como la respuesta de lucha o huida.
Por eso, cuando sentimos ansiedad pueden aparecer:
- palpitaciones
- respiración rápida
- tensión muscular
- sensación de alerta
- pensamientos de preocupación
Estas reacciones tenían una función clara en la evolución: ayudarnos a sobrevivir.
Historia de Marta
Marta tiene 38 años y llegó a consulta convencida de que tenía un problema grave de salud.
Cada vez que sentía que el corazón se aceleraba pensaba:
"Algo no va bien. Me va a dar algo."
Sin embargo, tras varias evaluaciones médicas se descartó cualquier problema físico. Lo que Marta estaba experimentando era una activación intensa del sistema de ansiedad.
Cuando comprendió qué estaba ocurriendo en su cuerpo, algo importante cambió: dejó de interpretar esas sensaciones como una amenaza grave.
Comprender la ansiedad suele ser el primer paso para empezar a relacionarnos con ella de otra manera.
La ansiedad también puede ayudarnos
Un cierto nivel de activación puede incluso mejorar el rendimiento. Esto fue descrito por los psicólogos Robert M. Yerkes y John Dillingham Dodson en la conocida Ley de Yerkes-Dodson.
Un nivel moderado de activación puede ayudarnos a concentrarnos, reaccionar con rapidez o prepararnos para un desafío importante.
El problema aparece cuando la alarma se activa con demasiada frecuencia o intensidad.
las señales de amenaza. Esto significa que su cuerpo puede activarse más fácilmente ante determinadas situaciones.
También existe cierta influencia genética.
En su caso, la ansiedad no apareció de repente. Fue la suma de estrés laboral, perfeccionismo y miedo a equivocarse.
Comprender estos factores le permitió empezar a trabajar en ellos.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud (2023). Anxiety disorders.
- American Psychological Association. Anxiety and stress resources.
- Walter Bradford Cannon (1932). The Wisdom of the Body.
- Robert M. Yerkes & John Dillingham Dodson (1908). The relation of strength of stimulus to rapidity of habit formation.
